La carrocería es el elemento de seguridad pasiva más importante de un vehículo ya que tiene como función lograr que el habitáculo sea indeformable ante un impacto.
Para evitar esto, se diseñó el concepto de la carrocería auto-portante, que fue ideado de forma tal que permitiera absorber la mayor cantidad de energía posible al deformarse de una manera predeterminada, en lugares concretos, para que se disipe en las piezas que la componen y en sus puntos de unión. De esta manera, y al transformar la energía cinética (o de movimiento) de la colisión en energía de deformación, evita la transmisión de los daños al interior del vehículo y a sus ocupantes, ya que no los somete a desaceleraciones que el cuerpo humano no pueda soportar.
Para cumplir con este fin, se dispone de zonas claramente diferenciadas:
• Una zona central formada por el habitáculo de pasajeros que es la más rígida de la carrocería y está destinada a proteger a los ocupantes.
• Dos zonas extremas (frontal y trasera) fácilmente deformables, cuya misión es la de proteger a la zona central. El material con el que se fabrican las piezas de una carrocería es de vital importancia, ya que de sus propiedades mecánicas y físicas dependerá su comportamiento ante un impacto. Hoy en día se utilizan diferentes aceros de alta resistencia para construir la carrocería.



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